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martes, 26 de mayo de 2020

Cómo 250 siberianos se convirtieron en los primeros nativos de América




Científicos analizaron el ADN de naciones indígenas centroamericanas y de América del Sur, que no tuvieron tanto contacto con personas de migraciones posteriores, como los nativos norteamericanos.


El primer grupo de personas que llegó al continente americano fue de tan solo 250 individuos, reporta un nuevo estudio genético, publicado en la revista Genetics and Molecular Biology.

Estas personas emigraron a América desde Siberia (región de actual Rusia) hace unos 15.000 años, explica el investigador principal del estudio, Nelson Fagundes, del Departamento de Genética de la Universidad Federal de Río Grande del Sur, en Brasil.



Según el científico, averiguar el tamaño de los grupos fundadores era clave, ya que determina la cantidad de diversidad genética que se transfiere a los descendientes del grupo. Eso, a su vez, podría alterar la efectividad con la que la selección natural elimina los genes malos.

"Las poblaciones grandes tienen una selección muy eficiente, mientras que en poblaciones pequeñas pueden diseminarse los alelos [versiones de genes] levemente deletéreos, lo que puede aumentar la susceptibilidad genética a algunas enfermedades", ha comentado Fagundes al portal Live Science.

Para investigar el tamaño del grupo fundador de la población del continente, Fagundes y sus colegas estudiaron muestras de ADN de 10 individuos americanos nativos de América Central y del Sur, 10 personas de diferentes grupos siberianos y 15 personas de China. 

Mientras tanto, los investigadores no estudiaron el ADN de los americanos nativos de América del Norte por la sencilla razón de que muchos de ellos formaron uniones con personas de migraciones posteriores y resultaría más difícil identificar el grupo fundador, señala Fagundes.

Diversidad genética recuperada

Los investigadores saben que la variación genética dentro de una muestra está directamente relacionada con el tamaño de la población. Eso, combinado con el hecho de que la divergencia genética entre dos poblaciones (como los nativos americanos y los siberianos) aumenta con el tiempo, permitió a los investigadores conectar los datos del ADN en modelos de simulación de computadora y, moviéndose hacia atrás durante su análisis, determinar el tamaño original del grupo fundador, explica el líder del estudio.



Los modelos encontraron que entre 229 y 300 personas estaban en el grupo original, lo que llevó a la estimación final de alrededor de 250 personas, según los investigadores. Este número era tan pequeño que habría creado un "cuello de botella genético", lo que significa que había poca variación genética en la población, explica Fagundes.

Sin embargo, ha pasado tanto tiempo desde que el grupo original llegó a América, que los nativos americanos en su conjunto han tenido tiempo de recuperar su diversidad a través de nuevas mutaciones genéticas, señaló. Además, algunos nativos en América del Norte formaron uniones con personas de migraciones posteriores, lo que también aumentó la diversidad genética, concluye el estudio.

viernes, 11 de octubre de 2019

12 de octubre un funesto día para los imperios prehispánicos de América Latina y la llegada del imperio español







Cada 12 de octubre se conmemora la llegada a América del navegante español Cristóbal Colón. La fecha se conoce también como el Día de la Raza y marca el declive y desaparición de las civilizaciones más importantes que habitaron el continente americano.

Antes de la llegada de los españoles América, grandes imperios ejercían su poderío en la región. Lo que para el mundo trascendió como la conquista del nuevo mundo, en realidad fue una sangrienta batalla cultural que culminó con la abolición de los tres imperios más poderosos de la región.

Incas

Fue el mayor imperio de la América precolombina y llegó a expandirse por gran parte de la meseta ecuatoriana, el norte de Perú, una parte del este de Bolivia, Chile y el norte de Argentina.

La victoria de la etnias cuzqueñas en 1438 lideradas por Pachacútec marcó el inicio de esta civilización y su etapa más próspera. En más de medio siglo este imperio logró la máxima expansión de su cultura, tecnología y ciencia, desarrollando los conocimientos propios y los de la región andina. 

Pero luego de un gran periodo de apogeo, el imperio inca entró en declive por la confrontación por el trono entre los hijos del emperador Huayna Cápac: Huáscar y Atahualpa. El enfrentamiento entre estos dos hermanos derivó incluso en una guerra civil. 

Pero el reinado del vencedor Atahualpa fue frustrado por el arribo de las tropas españolas al mando de Francisco Pizarro. Cuando Atahualpa se dirigía hacia Cajamarca para ser coronado inca, fue tomado prisionero por los españoles en lo que se conoce como la batalla de Cajamarca (1532) y luego ejecutado. 

El hecho marcó el fin del imperio incaico, que no alcanzó a cumplir un siglo desde su fundación. El último inca decapitado fue Túpac Amaru I en 1572.

Mayas

Esta gran civilización mesoamericana se extendió desde el centro de México hasta el Sur de América Central durante más de dos milenios. Su grandeza estuvo marcada por el desarrollo de una escritura jeroglífica, uno de los pocos sistemas de escritura plenamente desarrollados de la época y que la distinguían de otras civilizaciones.



Los mayas también destacaron por su arte, arquitectura y sus notables sistemas de numeración, así como en astronomía, matemáticas y comprensión de la ecología. El calendario maya fue el más sofisticado de las civilizaciones precolombinas y de hecho es considerado su mayor logro cultural por alto su nivel de precisión.

Aunque hasta el día de hoy se desconocen los motivos que provocaron el fin de esta civilización, lo cierto es que cuando llegaron los evangelizadores españoles este imperio ya había desaparecido con todo su esplendor. No obstante, los españoles tampoco respetaron las evidencias culturales de esta civilización y refundaron villas sobre estos territorios, aprovechándose también de sus riquezas.

Aztecas

También conocidos como mexicas, los aztecas habitaron lo que es hoy el centro y sur de México. Fueron los fundadores de la comunidad de Tenochtitlán, la cual fue centro de uno de los Estados más extensos y poderosos que habitaron la zona de Mesoamérica.

La civilización azteca es símbolo de identidad para la nación mexicana por el legado cultural, plasmado en la arquitectura, la cultura y las ciencias.

Su economía se basó en la agricultura y el comercio. Una de las técnicas agrícola más interesante fue la construcción de huertos flotantes, las chinampas, hechas con cañas, ramas, barro y limo, esto les permitió transformar el estéril lago en un lugar muy fértil. Conocían las técnicas del barbecho y la irrigación mediante diques y acequias y utilizaban abonos vegetales y animales, según describe Ecured.



Los aztecas hablaban una lengua llamada náhuatl, cuya escritura mezclaba pictogramas, ideogramas y signos fonéticos. En sus escritos queda reflejada su propia historia, geografía, economía, religión, entre otros.

La sociedad azteca estaba dividida en tres clases sociales: nobles, plebeyos y esclavos. La máxima autoridad azteca era el Tlatoani, un cargo al que no se accedía por herencia sino mediante una elección por parte de un Consejo Electoral llamado Tlatocan.

La llegada de los españoles representó para esta civilización un sangriento enfrentamiento. En 1521, un reducido grupo de españoles liderados por Hernán Cortés, con el apoyo de una amplia coalición de pueblos indígenas, conquistó a sangre y fuego Tenochtitlán, la gran capital de los aztecas, lo que ocasionó el fin de esta civilización. 

Investigaciones posteriores determinaron que en la lucha se impuso la superioridad técnica europea, e hicieron mella las enfermedades traídas del viejo continente como la viruela. La caída de Tenochtitlán dejó un terrible saldo en pérdidas humanas para los nativos. De acuerdo con National Geographic murieron 100 españoles por 100.000 aztecas.

miércoles, 5 de junio de 2019

Encuentran el 'eslabón perdido' entre los siberianos y los pueblos originarios de América







Hasta ahora, el origen de los antiguos pueblos del noreste de Siberia y su conexión con los habitantes modernos y con las poblaciones originarias americanas, eran desconocidas. Lo mismo sucedía con los paleoesquimales y su parentesco con los pueblos del Ártico. Los científicos han utilizado la tecnología para responder estas interrogantes.  

La investigación, conducida por científicos daneses y rusos y publicada en Nature, encontró un "eslabón perdido" entre los nativos americanos y los antiguos habitantes de Siberia, los paleosiberianos. Además, los autores encontraron que en el noreste de Siberia durante los últimos 31.000 años hubo tres olas de migración.


Se calcula que los humanos aparecieron en Siberia nororiental, uno de los lugares más inhóspitos de la Tierra, hace unos 40.000 años. Hace aproximadamente 14.500 años, las personas de esta región cruzaron el estrecho de Bering a lo largo del istmo terrestre, que se formaba de manera periódica durante la última glaciación. Esta ola de migración fue la primera, pero no la única.

Más tarde en América, las personas aparecieron genéticamente relacionadas con los habitantes de Australasia. Hace unos 5.000 años, los paleoesquimales aparecieron en el continente.

Por último, hace unos 800 años, los llamados neoesquimales aparecieron en el norte de América del Norte, los pueblos Inuit y Yupik modernos están conectados genéticamente con ellos.

Investigadores del primer grupo, dirigido por Eske Willerslev, de la Universidad de Copenhague, secuenciaron el genoma de 34 siberianos antiguos.

Los autores llegaron a la conclusión de que durante más de 31.000 años hubo tres grandes migraciones en Siberia, durante las cuales los colonos se trasladaron de sur a norte. El análisis de los dos genomas más antiguos mostró que los niños que vivían en el río Yana pertenecían a un grupo previamente desconocido de habitantes antiguos del norte de Siberia (antiguos siberianos del norte).

Genéticamente, eran 71% similares a los habitantes de Eurasia occidental, pero se separaron de ellos hace aproximadamente 38.000 años. El 29% restante era el patrimonio genético de los asiáticos orientales.

Entre hace aproximadamente 18.000 y 20.000 años, los descendientes de los habitantes del norte de Siberia se mezclaron con los nativos del este de Asia y formaron las líneas genéticas de los nativos americanos y los paleosiberianos. Los restos de un hombre paleosiberiano que vivió hace 10.000 años fueron encontrados en el río Kolimá.

Hace aproximadamente 13.000 años, los paleosiberianos expulsaron a los neosiberianos. Más tarde, hace unos 5.000 años, los nómadas de las estepas de Asia Central aparecieron en el noreste de Siberia.

"Un grupo de portadores del genoma de la antigua población paleosiberiana es la población más cercana a los grupos de nativos americanos. Este es el primer hallazgo de este tipo realizado fuera de Estados Unidos. Este grupo es tan genéticamente cercano a los americanos que podemos decir que es el eslabón perdido en la historia genética de los pueblos originarios de América", explicó Vladímir Pitulko, uno de los autores del estudio, al medio científico ruso N+1.

Por su parte un grupo de científicos alemanes y chechos analizaron los datos de todo el genoma de 48 individuos antiguos y 93 individuos modernos de Siberia, Alaska, las islas Aleutianas y Canadá. Los investigadores descubrieron que los paleoesquimales no desaparecieron sin dejar rastro: dejaron su huella en los genomas de los habitantes modernos del Ártico estadounidense.

Los resultados del análisis mostraron que los proto-paleo-esquimales (los antiguos pueblos que habitaban en el noreste de Siberia) resultaron de una mezcla de los paleosiberianos y los habitantes del este de Asia. Ellos, a su vez, fueron los antepasados ​​de los paleoesquimales y los habitantes de Siberia que hablaban lenguas chukchi-kamchatka.

Además, los autores del artículo descubrieron la herencia genética de los paleoesquimales entre los antiguos aleuts, los inuit modernos, los yupik y los pueblos originarios que hablan lenguas da-nené. 

viernes, 9 de noviembre de 2018

Descubren el origen ancestral de los primeros pobladores de América Central y del Sur






Nueva evidencia genética señala que representantes de la cultura Clovis se expandieron desde Norteamérica hacia el sur, para luego desaparecer de manera misteriosa hace 9.000 años.

La expansión hacia América Central y del Sur de pobladores genéticamente vinculados a la cultura Clovis —una de las más tempranas en Norteamérica—, que ocurrió hace al menos 11.000 años, terminó con la misteriosa desaparición de sus integrantes unos 2.000 años más tarde por causa de un masivo remplazo poblacional en ambos subcontinentes, sugiere una investigación científica citada por el portal Science Live.

El estudio, publicado este jueves en la revista Cell, se basó en el análisis genético de 49 restos humanos de hasta 11.000 años de antigüedad encontrados en sitios arqueológicos de Belice, Brasil, Perú, Chile y Argentina.

De esta manera, se recolectó una evidencia genética sin precedentes en cuanto a la expansión demográfica en centro y sur América. Investigaciones anteriores sobre el tema solamente habían estudiado restos humanos de menos de 1.000 años de antigüedad.



La divergencia genética entre el hombre moderno –que llegó al Nuevo Mundo a través del puente de Beringia– y sus ancestros de Siberia y Asia Oriental se remonta a casi 25.000 años. El grupo de los habitantes de la posterior América se ramificó con el tiempo en diversas poblaciones, distribuidas en extensos territorios del continente.

Uno de esos grupos, que pertenecía a la cultura Clovis —conocida por el uso de características herramientas de piedra puntiaguda— se expandió por Norteamérica hace aproximadamente 13.000 años. El nuevo estudio encontró evidencia de que este grupo se propagó luego hacia América Central y del Sur, pero luego desapareció hace unos 9.000 años.

Pasado tanto tiempo, los modernos habitantes de algunas de esas vastas regiones del nuevo continente presentan una continuidad genética sumamente estrecha con relación a sus antecesores de milenios atrás. Los científicos aún no han logrado explicar cómo y por qué razón ocurrió ese remplazo poblacional. Señalan que para contestar a esas interrogantes se necesitará analizar restos humanos de más de 11.000 años de antigüedad y esperan lograrlo en futuras investigaciones.

Como parte de lo anterior, el estudio encontró un vínculo genético directo entre los antiguos habitantes de las llamadas Islas del Canal(California, EE.UU.) y la población que habitó la región andina del sur de Perú hace aproximadamente 4.200 años. Los científicos descartaron la posibilidad de que parte del primer grupo haya migrado hacia el sur, pero concluyeron que ambas poblaciones tuvieron ancestros en común que se establecieron en esas dos diferentes regiones.