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martes, 27 de agosto de 2019

Comprueban la "violencia ideológica" de los incas: exhibieron cabezas humanas como trofeos para demostrar su poderío

Los antropólogos Francisco Garrido y Catalina Morales analizaron cuatro cráneos encontrados en las ruinas de la Iglesia Colorada (Chile).
El hallazgo de cuatro cráneos en el Valle de Copiapó (norte de Chile) sin los cuerpos ni las joyas que acostumbraban usar los incas en los rituales funerarios, han ofrecido pistas de que esta antigua civilización era un 'imperio del terror'. 
Un reciente análisis de los antropólogos Francisco Garrido y Catalina Morales en la revista Latin America Antiquity, a cuatro cráneos encontrados en las ruinas de la Iglesia Colorada, sugiere que los incas exhibían cabezas cercenadas en poblaciones recientemente conquistadas para demostrar su poder. 
De acuerdo con los antropólogos del Museo de Historia Natural de Chile, los incas implementaron "nuevas formas de violencia ideológica" para demostrar poder y asegurar la obediencia de las poblaciones recientemente incorporadas al imperio. 

Museo Nacional de Historia Natural@MNHNcl
Muy contentos
Les compartimos una investigación de Francisco Garrido, Curador del Área de Antropología, y de la Antropóloga Catalina Morales, publicada en @CambridgeCore, sobre la expansión y dominio incaico hacia el sur.
El artículo acá http://bit.ly/2KB3Q00 

Ver los otros Tweets de Museo Nacional de Historia Natural
Garrido y Morales estudiaron cuatro cráneos fragmentados y cortados, que datan de la era del horizonte tardío (1476-1532), que eran un misterio tras su hallazgo en 2003. De acuerdo con sus investigaciones, estas cabezas decapitadas tenían orificios en la bóveda del cráneo y marcas en la mandíbula que sugieren que se trataba de cabezas exhibidas como trofeos.
"El uso performativo de muestras impactantes y poderosas de violencia puede haber ayudado a demostrar el control político y garantizar el cumplimiento del dominio inca", escriben los autores, argumentando que el lugar del hallazgo, la Iglesia Colorada, pudo haber sido un foco de resistencia al imperio.
Para los antropólogos, la exhibición de cabezas humanas cercenadas representa un "patrón funerario sin precedentes en la región". 
Como muchas civilizaciones antiguas, los incas creían que la muerte era un viaje hacia otra vida, por lo que tenían rituales para despedir los cuerpos, que consideraban sagrados.  

lunes, 29 de abril de 2019

Perú: Hallan entierros de 1.000 años que pudieron haber sido profanados deliberadamente por los incas






Los arqueólogos afirman que, a conciencia plena, durante el dominio inca se construyeron edificaciones sobre cementerios previos.

Un equipo de arqueólogos descubrió en el sitio arqueológico Pachacámac, ubicado en la provincia de Lima, Perú, un cementerio de 1.000 años de edad. Según reporta el portal Archaeology News Network, los especialistas encontraron allí un grupo de entierros de la cultura wari, con momias en posiciones fetales y envueltas en capas de materiales vegetales, redes y textiles.

Uno de los especialistas involucrados, el profesor Peter Eeckhout, de la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica), indicó al medio que esos restos fueron "enterrados en grupos" en pozos profundos, acompañados con cerámicas y otras ofrendas y cubiertos posteriormente con techos de madera.

Por su parte, el doctor Lawrence Owens llamó la atención sobre el hecho de que, aunque "la mayoría de las personas halladas en este sitio tuvieron vidas difíciles", los individuos del cementerio recién descubierto mostraban "unaconcentración más alta de lo normal de tuberculosis, sífilis y roturas óseas realmente serias". A su juicio, "el hecho de que la mayoría de ellos estuviesen curados –y que sobrevivieran durante mucho tiempo- sugiere que los cuidaban, y que incluso en la historia temprana del sitio la gente sentía un deber de cuidar a los que fueron menos afortunados que ellos mismos".

Otro rasgo llamativo de este cementerio es que todas las momias, según afirman los arqueólogos, se vieron "perturbadas por la construcción de una gran edificación" justamente sobre el sitio, cosa que data de la llegada de los incas a finales del siglo XV. Uno de los directores de las excavaciones, Milton Lujan Davila, señaló que "los patrones están lejos de ser aleatorios: es casi como si se apuntó a los entierros deliberadamente". Los especialistas destacan que la ausencia constante de elementos corporales como los cráneos puede estar relacionada con las creencias religiosas de los incas.

"Si bien los incas parecían venerar a sus propios muertos, no tuvieron ninguna relación con estos individuos más antiguos y los destruyeron (...) Es más, parecen haber tomado partes de ellos. ¿Por qué? No lo sabemos", dijo Peter Eeckhout.

viernes, 8 de junio de 2018

Los incas fueron mejores en cirugías de cráneo que los médicos de la Guerra Civil Americana






Fueron los más sofisticados a la hora de practicar la trepanación, con un éxito de hasta el 80 % en las operaciones realizadas.

La trepanación, una cirugía que consiste en agujerear el cráneo por razones médicas, sin anestesia moderna y antibióticos, se practicó durante miles de años en diversas civilizaciones del mundo, pero no todos los pacientes sobrevivían a esa operación.

Los incas, de América del Sur, fueron los más sofisticados a la hora de practicar la trepanación, con un éxito de hasta el 80 %, en comparación con el 50 % de operaciones exitosas registrado durante la Guerra Civil Americana, unos 400 años después, reveló un estudio de David Kushner, neurólogo de la Universidad de Miami (Florida) y John Verano, un bioarqueólogo de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans (Louisiana), publicadorecientemente por la revista Science.

Kushner y Verano estudiaron 59 cráneos de la costa sur de Perú fechados entre los años 400 y 200 antes de Cristo, 421 de las tierras altas centrales del Perú que datan del 1000 hasta el 1400 de la era actual y 160 que fueron conseguidos alrededor de Cusco, que datan de su época como capital del Imperio inca, entre 1400 y 1500.

La trepanación comúnmente se realizaba después de una lesión traumática, para las fracturas del cráneo y aliviar la presión sobre el cerebro. Pero consideran, luego del estudio, que es posible que los incas también practicaran esta cirugía para tratar dolores de cabeza crónicos o enfermedades mentales.

"Los resultados fueron sorprendentes", dice Kushner, citado por Science. Precisó que solo el 40 % del primer grupo sobrevivió a las operaciones, 53 % lo hicieron en el segundo y entre 75 y 83 % durante el período Inca.

Métodos refinados en 1.000 años

Estos resultaron evidenciaron "más de 1.000 años de refinación de sus métodos", menciona Corey Ragsdale, un bioarqueólogo de la Universidad del Sur de Illinois. En el estudio, notaron también que la técnica mejoró, dando como resultado orificios más pequeños y menos corte o perforación.

Al comparar con los resultados de las operaciones de los médicos de la Guerra Civil Americana (1861–1865), revelaron que en esa época entre el 46 % y el 56 % de los pacientes sometidos a cirugía craneal murieron, en comparación con el 17%-25 % de los pacientes de la era inca.

miércoles, 16 de mayo de 2018

conceptos de muerte, veneración de ancestros y agua preincas

La investigación en los Andes ha arrojado evidencia de una compleja asociación entre sitios de asentamiento y monumentos funerarios, vinculada a conceptos de muerte, veneración de ancestros y agua.

En el estudio de caso Rocas esculpidas y entierros subterráneos en Kipia, Ancash, AD 1000 - 1532 publicado en la revista abierta Archaeology de De Gruyter, los autores Kevin Lane, Emma Pomeroy y Milton Reynaldo Lújan Dávila analizan el sitio prehispánico y colonial español de Kipia , en las tierras altas de Ancash en Perú.

El sitio contiene dos pequeños asentamientos, un centro cosmológico y un sector funerario de tumbas subterráneas. El estudio del autor revela la sorprendente relación entre los sitios ceremoniales y los cementerios que sustenta los complejos conceptos andinos de muerte y renovación.

Los autores prestaron especial atención al núcleo cosmológico del sitio, que está dispuesto alrededor de una serie de rocas talladas -huanca-, una huaca central (deidad / ancestro) y una tumba subterránea comunal. Se descubrió que las diversas características del sitio pueden relacionarse con el paisaje circundante, lo cual es notable ya que los ejemplos arqueológicos que establecen un vínculo directo entre el sitio y el paisaje en los Andes no son comunes. Aún más notable es el hecho de que el descubrimiento se complementa con datos bioarqueológicos (la tumba subterránea analizada, pukullo, presentada en la investigación).

En los Andes prehispánicos, el paisaje se animó de manera innata, y Kipia se posiciona en el centro de su particular entorno físico. En este sentido, Kipia no era solo un depósito de los muertos, sino un lugar de comunión entre los vivos y los difuntos, asociado a la huaca-huanca central y las otras caras de rocas talladas.

La importancia de Kipia radica en su papel como huaca local dedicada a la deidad aligerante en la que las manifestaciones manifiestas de vida y muerte cohabitaron. A su vez, Kipia se vinculó a una red de otros sitios más grandes potencialmente sagrados, como los lagos.

Las tumbas excavadas, comparativas, del Período Intermedio Tardío (AD 1000-1450) son limitadas, especialmente las vinculadas a sitios sagrados importantes. En síntesis, este estudio hace una valiosa contribución a la literatura muy limitada sobre el uso de estructuras de entierro comunales en los Andes que se basa en la excavación, el análisis osteológico detallado y está en conexión directa con un paisaje sagrado particular.

El Dr. Alexis Mantha, experto en arqueología andina de la Universidad de Montreal, señala: "Este artículo ofrece un estudio de caso muy interesante y poco frecuente de un complejo paisaje ritual animado en las tierras altas de Ancash, Perú, durante la última prehistoria andina. Los autores examinan convincentemente las intrincadas relaciones rituales entre el contenido esquelético de una tumba subterránea (pukullo) y otras características del paisaje circundante, como un monolito de piedra (huanca), picos y lagos de las tierras altas ".

viernes, 11 de mayo de 2018

La luz sin sombra en Quito





"Quito está sobre la línea Ecuador y además está atravesada por Los Andes, son características únicas en el mundo", eso hace "que la luz sea única también", dice el cineasta Diego Arteaga.

La luz cenital "que cae de arriba y hace que las sombras se extiendan hacia abajo (…) es como la peor luz que existe" en el ámbito cinematográfico, porque cubre los ojos, el punto más importante en una imagen dramática, fue lo que le dijeron el cineasta documentalista ecuatoriano Diego Arteaga al entrar al mundo de la fotografía.

Esa afirmación le generó una duda: "Si esa es la peor luz que existe supuestamente para el cine, ¿cómo afecta eso a nosotros que vivimos aquí con esa luz todo el tiempo?", en referencia a Quito, capital de Ecuador, donde la luz del sol se presenta constantemente cenital, en la vida real, en el día a día de todos sus habitantes.

"Quito está sobre la línea Ecuador [que divide al mundo en dos hemisferios] y además está atravesada por Los Andes; son características únicas en el mundo", explica el cineasta documentalista. Esta circunstancia, en su opinión, hace "que la luz sea única también (…), porque no hay ningún otro sitio en el mundodonde pase la línea Ecuador y pase un sistema montañoso". Se trata de una conjugación de altura y posición geográfica: "Estás súper alto y, sabiendo que la tierra es achatada, entonces estás más afuera", añade.



Al conocer esa realidad, Arteaga decidió investigar y de ahí nació la idea de su documental 'Luz de América', que estrenará este sábado 12 de mayo en el festival internacional Encuentros del Otro Cine (EDOC), que se celebra en Quito y otras ciudades de Ecuador. También será proyectado el miércoles 16 y sábado 19 en el espacio cultural Ocho y Medio de la capital ecuatoriana.

"En esta ciudad no tienes sombras largas"

Arteaga define varias características propias de la geografía de Quito, que los quiteños no suelen apreciar o no las ven como especiales, en comparación con otras ciudades del mundo, y que "tal vez puede influenciar nuestro comportamiento de alguna manera":

En Quito el horizonte siempre está bloqueado por una montaña. "Siempre está una montaña en frente y tienes esta situación de que está la ciudad en medio, el sol empieza a caer y ya las montañas cubren"."En esta ciudad y en casi todo el Ecuador, no tienes sombras largas".La hora en la que sale y se oculta el sol casi no cambia en todo el año. "Amanece y anochece casi a la misma hora y todo es súper fijo".El sol sube y baja "violentamente" y los atardeceres son muy cortos. "En cine, aquí la idea de atardecer es imposible, o sea rodar, porque dura 15 minutos y en eso no ruedas nada".No hay estaciones, solo dos temporadas que son la seca y la de abundantes lluvias, es como una primavera todo el año. "No tenemos esta relación de pensar en un invierno o en un cambio de clima para prepararse para algo".El cielo es como una cúpula. "Aquí el cielo se ve redondito (…) te alejas de aquí y ves el cielo plano, largo".

Quito, Luz de América

El documental, cuyo proyecto se extendió durante siete años, está dividido en tres ejes: Histórico, estético y filosófico, según cuenta Arteaga.

En la conversación con RT, el director hizo referencia al período incaico, civilización que tuvo su auge en la región entre los siglos XIII y XVI, aunque aclaró que en el documental no hablan propiamente de este imperio, sino que más bien muestran a Tiahuanaco, una ciudad arqueológica ubicada en Bolivia, "donde nacieron todas las civilizaciones andinas". Señala que "hubo gente que nos dijo que los Incas vinieron acá, si bien por un ánimo expansionista, la idea era llegar al sitio donde no hay sombra, que es aquí".



Y en efecto, eso ocurre dos veces al año en Quito, sobre la línea ecuatorial, en los equinoccios de marzo [20 o 21] y septiembre [22 o 23]. Esos días el sol alcanza el cenit, se ubica en el punto más alto de su elevación sobre el horizonte y ocurre el fenómeno de la "luz sin sombra; es decir, el sol está tan cenital que la sombra desaparece debajo de tus pies", dice Arteaga. Por eso, para los Incas, que eran heliocentristas –creían que la tierra y los demás planetas giraban alrededor del sol antes de que Copérnico formulara esta teoría, en 1543–, "era como una idea de llegar a la cuna del sol".

En la cinta está la presencia de los jesuitas españoles, que intentaron relacionar la cultura local con la religión que ellos trajeron. Arteaga retrata esto con imágenes de la famosa iglesia de La Compañía de Jesús, emplazada en el Centro Histórico de Quito. Muestra un efecto lumínico creado por los colonizadores con la "entrada de una luz en el cuadro del juicio final" que está en el templo, que buscaba "relacionar al dios sol con las imágenes católicas".

Posteriormente se da la llegada de la misión geodésica francesa, en 1736, con el fin de probar el achatamiento polar y el ensanchamiento ecuatorial de la tierra. En lugar de estar un año, como habían previsto, estuvieron ocho y fueron quienes trazaron el punto donde se pisa la mitad del mundo. "Ellos difundieron lo que sabían, trajeron la ilustración a Quito y eso cambió el escenario de pensamiento de la ciudad y fue el gran impulso que hizo que se dé el primer grito de la independencia" en el siguiente siglo. "Entonces es un hecho geográfico, que se vuelve científico y luego se vuelve político", dice Arteaga.

Fotograma del documental Luz de América. /Diego Arteaga / Luz de América

Pero esta parte histórica también cuenta el origen de la frase 'Quito, Luz de América', por la que es conocida la capital ecuatoriana. El apelativo se lo otorgó un fraile chileno llamado Camilo Henríquez, quien fue enviado a Ecuador y vio la masacre del 2 de agosto de 1810, una revuelta ciudadana que tenía como fin liberar a los próceres apresados por participar el año anterior en la Primera Junta de Gobierno Autónoma de Quito y por lo cual habían sido acusados de delitos de "lesa majestad". Arteaga relata que "las tropas españolas mataron a los héroes en la cárcel y luego salieron y empezaron a pelear con la gente y mataron a un montón de ellos, fue una mortandad terrible".

Ese episodio inspiró al fraile, de la Orden de la Buena Muerte, a que en su regreso a Chile lograra la colocación en el primer faro de Valparaíso una placa con la proclama: "A Quito, Luz de América".

"La luz es el bien"

La película retrata la característica de luz única de Quito, comparada con otras 14 ciudades del continente americano, desde Valparaíso (Chile) hasta Toronto (Canadá), y es ahí donde se percibe la parte estética.

Su realizador buscó mostrar la "diferencia de luz" entre esas urbes. Su comparación, por ejemplo, se evidencia con imágenes de retrato con luz cenital, captadas al mediodía en el equinoccio, "mostrando como esa luz cae aquí y cómo define cómo nos vemos aquí", subraya el cineasta.

"La luz es como el elemento más utilizado por el hombre para simbolizar las cosas nobles de su vida, es decir, es la revolución, es el amor, es el bien", dice Arteaga, que desde ese pensamiento explica la parte filosófica del documental que "busca y representa teorías de la luz".

Incluye la teoría o mito de la Caverna de Platón, que ilustra hasta qué punto vivimos en una sociedad donde lo que percibimos es simple ficción. También se contempla la teoría de los colores de Johann Wolfgang von Goethe, un poeta, científico y pintor que "le dio unas características a su trabajo sobre la luz (…) en el que hace un levantamiento en cuanto a la percepción psicológica que producen los colores".

Además, está el estadio del espejo del psicoanalista francés Jacques Lacan, que analiza la formación del 'yo' durante la fase de desarrollo psicológico del niño entre los 6 y 18 meses de edad, período en el que el infante es capaz de identificar su propia imagen en el espejo.

"Esta idea de la línea Ecuador la utilizamos como un artilugio turístico, pero no lo vemos ni entendemos en la realidad diaria", dice el cineasta, quien señala que es importante tomar conciencia "de estas características del sitio donde vivimos, lejos de ser un atractivo turístico define de cierta manera como somos y nuestra personalidad"

viernes, 6 de abril de 2018

Primer estudio genético sobre los descendientes modernos de los linajes Incas imperiales

Un equipo multinacional sudamericano de Perú, Brasil y Bolivia, dirigido por la Universidad de San Martín de Porres en Lima, Perú, publicó el primer estudio genético sobre los descendientes modernos de los linajes Incas imperiales en la revista Molecular Genetics and Genomics.

Los incas llegaron al valle del Cusco, y en unos pocos siglos, establecieron el Tawantinsuyu, el mayor imperio de América. El Tawantinsuyu fue el climax cultural de 6.000 años de civilizaciones de los Andes centrales que se superponen a los países modernos de Perú, Bolivia, Ecuador, el sur de Colombia y el norte de Argentina y Chile. En contraste con la riqueza de la evidencia arqueológica y cultural, la historia precolombina se desvanece en el tiempo, ya que se entremezcla con los mitos debido a la falta de sistemas de escritura antes de la llegada de los cronistas europeos.

Se sabe muy poco sobre los orígenes incas, y la información genética podría ayudar a reconstruir parte de su historia. Desafortunadamente, las momias y los restos corporales de los emperadores incas, adorados como dioses, fueron quemados y enterrados en lugares desconocidos debido a la persecución religiosa y política de los conquistadores e inquisidores cristianos, por lo que no existe un material directo para el análisis de ADN. "Por lo tanto, por ahora, solo el análisis genético de las familias modernas de ascendencia inca podría proporcionar algunas pistas sobre sus ancestros", dice el genetista José Sandoval, primer autor, que trabaja en la Universidad de San Martín de Porres en Lima, Perú.
Hubo dos mitos fundacionales para el origen de los incas antes de que se instalaran en el valle del Cusco para construir su ciudad capital. Una es que Manco Capac y Mama Ocllo, considerados hijos del Dios Sol y fundadores de la civilización, vinieron del lago Titicaca a unos 500 km al sur de la frontera del norte de Bolivia y el sur del Perú, más o menos la misma región donde el imperio Tiwanaku existió unos siglos antes. El segundo mito dice que cuatro hermanos Ayar con poderes divinos salieron de las cuevas dentro de una colina en el área de Paccarictambo, a 50 km al sur de Cusco, y solo uno de ellos, Manco, llegó al valle del Cusco. Con respecto a la sucesión de los gobernantes, la mayoría de los cronistas mencionan solo una herencia patrilineal; sin embargo, otros autores piensan que la sucesión se basó en una compleja selección de habilidades militares y administrativas, no necesariamente al elegir al hijo de un Inca anterior.

"Se esperaría un grupo patrilineal único en el primer caso. En el segundo caso, dos o más patrones patrilineales serán evidentes", dice el genetista Ricardo Fujita, autor principal, también de la Universidad de San Martín de Porres. El equipo de investigación incluyó al historiador Ronald Elward, quien estudió la documentación de 12 familias nobles incas y realizó un seguimiento desde la época de la conquista hasta sus descendientes contemporáneos. "La mayoría de ellos que todavía viven en las ciudades de San Sebastián y San Jerónimo, Cusco, Perú, en la actualidad, son probablemente el grupo más homogéneo del linaje Inca", dice Elward.

Los marcadores para los cromosomas Y y ADNmt se utilizaron para el análisis genético de estas familias y se compararon con una base de datos de 2400 individuos nativos de Perú, Bolivia, Ecuador y Brasil. "Los resultados muestran orígenes patrilineales distintivos de dos individuos fundadores que vivieron entre 1000 y 1500 d. C., un período entre la decadencia de los antiguos imperios contemporáneos de Tiwanaku (sur) y Wari (norte) y el surgimiento del imperio inca unos siglos más tarde, "dice el genetista Fabricio Santos de la Universidad Federal de Minas Gerais en Belo Horizonte, Brasil.

El primer haplotipo patrilineal llamado AWKI-1 ("awki" significa "príncipe heredero" en quechua) se encuentra en las familias putativas que descienden de dos Incas, Yahuar Huacac y Viracocha anteriores. El mismo patrón de descendientes incas también se encontró en individuos que viven al sur de Cusco, principalmente en Aymaras de Perú y Bolivia. El segundo haplotipo patrilineal, llamado AWKI-2, se encontró en un descendiente de un Inca más reciente, Huayna Capac, padre de los dos hermanos (Huascar y Atahualpa) que estaban librando una guerra fraternal sobre el imperio a la llegada de los conquistadores. "AWKI-2 también se encuentra en docenas de personas de diferentes lugares en los Andes y ocasionalmente en el Amazonas, lo que sugiere una expansión poblacional", dice el Dr. Santos.
"Además de San Sebastián y San Jerónimo, la mayoría de los lugares de AWKI-1, AWKI-2 estaban hacia el sur hasta Cusco, incluyendo la cuenca del lago Titicaca y la vecina Paccarictambo, de acuerdo con los dos mitos fundacionales del Inca, probablemente dos imágenes en diferentes veces del mismo viaje con destino final Cusco ", dice Ricardo Fujita.

"También es notable que en estas familias contemporáneas de la nobleza incaica, haya una continuidad desde los tiempos precolombinos", dice Ronald Elward. El análisis de su ADN mitocondrial sugirió un marcador matrilineal muy variado, cuyas contrapartes se encuentran en toda la región andina, lo que refleja un alto flujo genético. "Esto probablemente refleja las alianzas políticas por matrimonios arreglados entre la nobleza cusqueña y las hijas de señores de reinos y jefaturas en todo el imperio", dice José Sandoval.

Este trabajo es la continuación de varios estudios realizados por el equipo para reconstruir la historia de América del Sur a través de la genética. Dos trabajos publicados incluyeron las únicas raíces antiguas de los Uros, personas de las Islas Flotantes del Lago Titicaca y Quechwa-Lamistas en la Amazonía peruana. Los Uros modernos son hablantes de aymara, personas que se cree que pertenecen a la etnia aymara que se beneficiaron del turismo en las islas flotantes. Sin embargo, el equipo demostró que eran personas aisladas genéticamente que habían perdido su lengua Uro original, cambiando a la lengua aymara ampliamente utilizada. Por otro lado, los kechwa-lamistas son amazónicos que hablan la lengua quechua andina, presuntos descendientes de los andinos Chancas, antiguos enemigos de los incas, y fueron perseguidos por ellos hacia el Amazonas. El ADN demostró que en realidad son descendientes de personas amazónicas lingüísticamente diferentes que fueron reunidas por misiones católicas y se les enseñó el idioma quechua para una mejor evangelización.

"En algunos casos, la genética nos muestra algo diferente a la historia oficial. Lo que no está escrito o mal escrito en los registros históricos puede revelarse por lo que está escrito en nuestro ADN", dice Ricardo Fujita. "Este estudio es solo la punta del iceberg al tratar de resolver parte de varios enigmas de una de las civilizaciones más notables. El ADN de los restos corporales de un monarca inca o un descendiente directo que vivió al comienzo de la colonización española podría dar más certeza sobre el linaje Inca, y nuestro equipo lo está esperando ", dice José Sandoval.
José R. Sandoval et al, ascendencia genética de familias de ascendencia inca putativa, Genética molecular y Genómica

domingo, 25 de febrero de 2018

Revisando el Camino Solar del Creador Inca Dios Viracocha

Los sumos sacerdotes del Imperio Inca del antiguo Perú usaron sus textos sagrados, conocidos como los Códigos de Geografía Sagrada, para construir centros comunitarios sagrados (wakas) a lo largo de 42 líneas de ceke de larga distancia. Todas estas alineaciones estaban centralizadas en el Templo del Sol de Coracancha en Cuzco, donde un enorme disco dorado en el centro de este templo irradiaba estas líneas a través de todo el imperio Inca. En su búsqueda por descubrir secretos de la arqueoastronomía, el historiador Ashley Cowie sigue los pasos del dios creador inca Viracocha, quien emprendió un legendario viaje desde la ciudad de Tiwanaku a orillas del lago Titicaca y cruzó las montañas, hacia el noroeste, donde dejó la costa de la costa del Pacífico de Sudamérica cerca de la frontera de Perú y Ecuador.

Las colinas de Malvern en Inglaterra. Alfred Watkins creía que una línea ley pasaba a lo largo de su cresta conectando una cadena de lugares antiguos. (CC BY-SA 2.0)

En el verano de 1921, el arqueólogo aficionado Alfred Watkins, se paró en una colina en Herefordshire, Inglaterra, y notó una línea recta de iglesias, cruces de pueblos y antiguos túmulos funerarios y en 1925 publicó The Old Straight Track postulando que todo el campo inglés era tejido con alineaciones similares. Clive Ruggles es la principal autoridad del Reino Unido en arqueoastronomía y en su Ancient Astronomy: An Encyclopaedia of Cosmologies and Myth (2005) señaló que las alineaciones de los edificios que Watkins trazó tenían nombres de lugares que contenían la sílaba "ley", de ahí el término 'línea ley'...

En ese momento, y en general aún hoy, los arqueólogos ignoraban la teoría de Watkin porque no era otra cosa que: "Los antiguos británicos eran considerados como demasiado primitivos" para haber ideado un sistema donde los edificios se ubican a lo largo de alineaciones de antiguos paisajes. Hoy en día, el argumento escéptico es de probabilidad: dado que muchas características antiguas salpican el campo inglés, las posibilidades de encontrar alineaciones son bastante altas. Ahora se puede encontrar un desorden catastrófico de alineaciones en Internet y, a menudo, se les dan orígenes "antiguos alienígenas" y tal vez Watkins se revolvería en su tumba si supiera lo que la Nueva Era ha hecho con sus observaciones. Este sentimiento fue compartido en 2004 por John Bruno Hare del Internet Sacred Texts Archive (ISTA), quien escribió un párrafo en Early British Trackways en defensa de Watkins: "Era una persona intensamente racional con un intelecto activo, y creo que estaría un poco decepcionado con algunos de los aspectos marginales de las líneas ley de hoy ".

martes, 9 de mayo de 2017

Knot Writing: Incas Used Khipus To Communicate With Textiles




We know cave drawings told stories and were a means of communications. But what about macrame? A researcher at St. Andrews University in Scotland says that’s exactly how Inca’s transmitted letters.

In a paper published Monday for the April 9 edition of the journal Current Anthropology, anthropologist Sabine Hyland of the St. Andrews Department of Social Anthropology examined two khipus preserved by a village in Peru that villagers said were sacred texts about warfare.

The various ways of twisting and knotting animal hairs an cotton fibers and colors contained 95 symbols that amounted to writing. The khipus even contained names at the bottom, formed by distinct fibers, colors produced by dies and ply direction.

Spanish witnesses long claimed khipus contained historical narratives, biographies and epistles, but scholars dismissed them as memory aids, providing simple mnemonic tools rather than providing a writing system to preserve information.

“I examined two khipus safeguarded by indigenous authorities in the remote Andean village of San Juan de Collata,” Hyland wrote. “Village leaders state that these khipus are narrative epistles about warfare created by local chiefs. The existence of epistles, comprehensible to recipients, implies a shared communication system.”

People in seven central Andean villages still hold khipus, mostly as a historic legacy rather than a means of communication. Some are used for accounting purposes.

“In Collata, the khipus were stored in a sacred wooden box containing over 100 manuscripts. … The khipus show little evidence of felting, indicating that they have not been handled frequently. While highly valued, the manuscripts are not generally consulted in village affairs, although one senior man reads through them in his spare time. … Collata is the only village in the Andes where colonial manuscripts and khipus are known to be preserved together in the same archive,” Hyland said.

The existence of the box was a well-guarded secret among village elders until recently. The preserved khipus were created in the 18th century around the time of the rebellions against the Spanish conquerors.

“Evidence suggests that Andeans composed khipu epistles during the rebellions to ensure secrecy and affirm cultural legitimacy. … Spanish chroniclers … stated that Inca runners, known as chasquis, carried khipus as letters during the Inca period,” Hyland wrote.

The Inca used khipus to communicate. Photo: Ellen Macdonald/Flickr

About 600 khipus similar to those found in Collata can be found in museums and private collections around the world. Several have been classified as fakes because they deviate from what was considered the norm. Hyland said they probably should be re-examined in light of her research.

Harvard University archaeologist Gary Urtontold ScienceNews, however, Hyland’s work will do little to decipher the khipus, even though she was able to make out the name “Alluka,” a family name in Collata, at the end of three cords.

The khipu database project at Harvarddescribes the artifacts as “record-keeping devices” used by the Inca empire, which stretched from Ecuador to Chile, from about 1400 through the Spanish conquest of Peru in 1532.

“The word khipu comes from the Quechua word for knot and denotes both singular and plural. Khipu are textile artifacts composed of cords of cotton or occasionally camelid fiber,” the database says. “The cords are arranged such that there is one main cord, called a primary cord, from which many pendant cords hang. There may be additional cords attached to a pendant cord; these are termed subsidiaries. Some khipu have up to 10 or 12 levels of subsidiaries” and when rolled for easy transport, resemble a mop.

sábado, 11 de marzo de 2017

Threads That Speak: Unraveling the Mysteries of the Inca

El Imperio Inca se extendió de Colombia a Chile central y gobernó a más de 12 millones de personas. Construyeron ciudades organizadas y sistemas avanzados de carreteras, pero no tenían un sistema de escritura jeroglífica, como lo hicieron los mayas. En cambio, se comunicaron a través de un sistema de cadenas textiles anudadas conocidas como quipus. Descifrar cómo leer el quipus se ha convertido en uno de los grandes misterios del antiguo Perú.

En el sitio de Incahuasi en el Valle de Cañete, los arqueólogos han encontrado - por primera vez - decenas de quipus enterrados junto a productos centenarios. Parecen haber sido utilizados para la contabilidad en las casas de almacenamiento agrícola para registrar la cantidad de madera, frijoles, maíz, chiles y otros elementos que se mueven por todo el complejo. Frijoles de seiscientos años de edad están tan bien conservados en este valle seco que parecen frijoles secos que se vería en un mercado de hoy. Los arqueólogos encontraron frijoles y otros productos por lo que sabían que estaban excavando los almacenes, y luego encontraron nudos.

El explorador de National Geographic, Alejandro Chu, explica que esto es significativo para los estudiosos del quipu porque los nuevos descubrimientos podrían ayudarlos a acercarse a entender lo que significan los registros contables. "Normalmente se encuentran quipus relacionados con las ofrendas, o haces funerarios en las tumbas, quedan totalmente desconectados de su uso real", dice Chu. "Una de las principales razones por las que el descubrimiento de quipus en Incahuasi es asombroso es porque es una de las primeras veces que las encontramos en su contexto original: están en los lugares donde fueron utilizadas".

La conservadora Patricia Landa explica el proceso de limpieza y conservación de quipus. Fotografía de Sarah Joseph

Los Quipus están hechos de cuerdas de algodón o de lana que cuelgan de una cuerda principal. Los nudos de las cuerdas transmiten significado a través de su ubicación, dirección y tipo. Los investigadores ya tienen una comprensión básica del sistema numérico incorporado en el quipus, donde los nudos representan números. La esperanza es pasar de las operaciones matemáticas a entender palabras o frases no numéricas de los inventarios de productos agrícolas. Se trata de un conjunto de datos nuevos para agregar al Proyecto de Base de Datos Quipu y para comprender esta interesante forma de comunicación.

Incahuasi, o "Casa del Inca", es una importante y estratégica ciudad incaica. Sirvió como base agrícola de operaciones y centro administrativo para la expansión inca a lo largo de la costa sur a finales del siglo XV y principios del XVI. Transformó el valle en un área próspera y productiva. En dos temporadas de excavación arqueológica conducidas por Chu, el equipo ya ha encontrado casi 70 quipus, y la mayor parte del complejo de almacén grande en el sitio todavía está para ser excavado.