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jueves, 9 de julio de 2020

Teoría de Thor Heyerdahl se confirmó por muestras de ADN en aborígenes de las islas de Pascua.

Actualidad

Confirman el contacto entre pueblos de la Polinesia y de Sudamérica siglos antes de la llegada de los europeos



Gracias al análisis de ADN, los científicos encontraron pruebas de que existieron viajes entre ambas regiones hace alrededor de 800 años.

Un nuevo estudio demuestra que pueblos nativos de Sudamerica y de la Polinesia estuvieron en contacto alrededor del año 1200. Científicos del Centro Médico de la Universidad de Stanford (EE.UU.) encontraron rastros de ADN de los primeros en el genoma moderno de los segundos.

Los resultados de la investigación revelaron que los antepasados de los polinesios mantuvieron contacto con americanos de la región donde hoy se encuentra Colombia.

Investigadores reconsideran el momento del colapso social de la Isla de Pascua

Para el experimento se recolectaron muestras de saliva de más de 800 voluntarios en 17 islas de la Polinesia, así como en 15 grupos de indígenas a lo largo de la la costa americana del Pacífico, desde México hasta Chile. Los científicos destacan el alto interés de los participantes del experimento en el estudio.

La existencia de estos contactos fue objeto de debate científico durante décadas. De hecho, en el año 1947, el explorador noruego Thor Heyerdahl decidió viajar en una balsa desde Sudamérica a la Polinesia para demostrar que si él podía, también podían haberlo hecho las tribus de la antigüedad.

Más cerca en el tiempo, en 2014, un estudio del ADN de 27 nativos de Rapa Nui demostró que cerca del 8 % de su composición genética provenía de antepasados americanos.

Anteriormente, algunos investigadores habían notado un parecido entre estatuas de la Polinesia y de Sudamérica. Y eso no es todo, otro signo de parentesco entre estas culturas es el hecho de tener palabras muy similares. Así, por ejemplo, batata en lenguas polinesias se dice "kuumala", mientras que en quechua es "kumara" o "cumal".

sábado, 26 de mayo de 2018

Investigadores en Perú creen que han rastreado los orígenes de los incas

Investigadores en Perú creen que han rastreado los orígenes de los incas, la civilización prehispánica más grande de las Américas, a través del ADN de los descendientes modernos de sus emperadores.

Desde su antigua capital, Cusco, los Incas controlaban un vasto imperio llamado Tahuantinsuyo, que se extendía desde el oeste de la actual Argentina hasta el sur de Colombia.

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Gobernaron durante más de doscientos años antes de ser conquistados por los invasores españoles en el siglo XVI.

El imperio incluyó la ciudadela de la cima de la montaña de Machu Picchu en el Perú actual, ahora Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y una importante atracción turística.

Después de fascinarse por la cultura Inca, sus habilidades organizativas y su dominio de la ingeniería, los investigadores Ricardo Fujita y José Sandoval de la Universidad de San Martín de Porresit se interesaron por el perfil genético de sus descendientes.

Dijeron que el objetivo del estudio, el primero de su tipo, era revelar si había un patriarca Inca único.

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"Es como una prueba de paternidad, no entre padre e hijo, sino entre personas", dijo Fujita a la AFP.

Los científicos querían verificar dos leyendas comunes sobre el origen de los incas.

Uno los atribuye a una pareja alrededor del lago Titicaca, en la región peruana de Puno. El otro identifica a los primeros incas como los hermanos Ayar de la montaña Pacaritambo en la región de Cusco.

Se tomaron muestras de ADN de habitantes de ambos lugares.

"Después de tres años de rastrear las huellas genéticas de los descendientes, confirmamos que las dos leyendas que explican el origen de la civilización inca podrían estar relacionadas", dijo Fujita.

SIMILITUDES GENÉTICAS

"Fueron comparados con nuestra base genealógica de más de 3.000 personas para reconstruir el árbol genealógico de todas las personas", dijo Fujita.

"Finalmente redujimos esta base a casi 200 personas que comparten similitudes genéticas cercanas a la nobleza Inca".

El estudio publicó algunos resultados preliminares en abril, en la revista Molecular Genetics and Genomics.

"La conclusión a la que llegamos es que la nobleza del Tahuantinsuyo desciende de dos líneas, una en la región del lago Titicaca, la otra alrededor de la montaña de Pacaritambo en Cusco. Eso confirma las leyendas", dijo Sandoval.

Pero también confirma que las dos leyendas estaban vinculadas.

"Probablemente la primera migración provino de la región de Puno y se estableció en Pacaritambo durante algunas décadas antes de dirigirse a Cusco y fundar el Tahuantinsuyo", dijo.

Pero el trabajo de los investigadores no se detiene allí. Ahora quieren ir más atrás en el tiempo.

Para eso, tienen que probar el ADN de antiguas reliquias, como momias, "para formar la imagen más completa del origen de la civilización prehispánica más importante", dijo Fujita.

La tarea parece complicada porque los conquistadores españoles, que llegaron en 1532, destruyeron las momias incas que las familias veneraban, mientras buscaban convertir a las personas al cristianismo.

Los investigadores ahora están buscando dónde están enterrados los descendientes más directos de los incas para rastrear su historia.

El análisis de ADN se sumaría a la investigación arqueológica y antropológica para comprender el origen exacto de las personas.

"En este caso, usamos ... la genética, la transmisión de características moleculares a través de las generaciones", dijo Fujita.

viernes, 9 de marzo de 2018

Científicos rusos diseccionan la momia 'extraterrestre' de Perú y esto es lo que encuentran





Los genetistas rusos de San Petersburgo se dedicaron a revelar el misterio de la inusual momia hallada en la ciudad peruana de Nazca.

María —así la bautizaron los investigadores a la mujer momificada de Perú— murió aproximadamente en el siglo V. Curiosamente, tiene un cráneo alargado y tres dedos largos en cada mano y pie. La estructura de las costillas tampoco se parece a la de los seres humanos.

© YOUTUBE/ GAIA

El enigma de la momia 'extraterrestre' peruana, ¿por fin al descubierto?

El extraño aspecto físico de la momia fue causa de numerosas especulaciones sobre su supuesto origen extraterrestre.

Tras estudiar su esqueleto, los científicos rusos pudieron descubrir la disposición de los órganos internos de la momia.

Además, los investigadores de San Petersburgo están completando un análisis detallado del ADN de María.

"Vemos claramente los contornos de la tráquea y los bronquios principales, vemos claramente los contornos del corazón y las cámaras, incluso los contornos de las válvulas son visibles. Podemos ver con bastante claridad los contornos del diafragma, el hígado y el bazo ", explica la radióloga Natalia Zalóznaya.

"Es una criatura antropomórfica, tiene 23 cromosomas, al igual que nosotros. Estamos realizando el análisis detallado para saber si todos los cromosomas y aminoácidos están colocados de la misma manera que los nuestros", explicó el científico Konstantín Korotkov a la cadena Mir 24.



El investigador agregó que el estudio permitirá entender si las características genéticas de la momia tienen que ver con las de personas de distintas partes del mundo. Así los científicos pretenden identificar la procedencia de María.

Cabe destacar que los restos se han conservado hasta nuestros días gracias al cloruro de cadmio, un compuesto cristalino blanco que se utilizó para cubrir el cadáver.

lunes, 5 de marzo de 2018

Misteriosa momia "humanoide" de Perú: Científicos rusos anuncian primeros resultados de sus análisis


Reuters Guadalupe Pardo

Сientíficos rusos tratan de 'hackear' el genoma de esta momia de aspecto alienígena.

Científicos rusos han iniciado el análisis del ADN de la más destacada momia de las encontradas cerca de la ciudad peruana de Nazca a principios del año pasado,informa el canal ruso Mir 24. Esta criatura de aspecto alienígena, con un cráneo alargado y tan solo tres dedosen cada una de sus extremidades, ha sido bautizada por los investigadores como María.

Un grupo de genetistas de San Petersburgo llevó a Rusialas muestras de tela de la criatura extraña para tratar de 'hackear' su genoma. María, cuya momia fue encontrada por un campesino peruano, murió aproximadamente en el siglo V, un mil años antes del descubrimiento de América.

Los datos del análisis preliminar ha mostrado que la momia "es un ser humanoide, es decir, también tiene 23 cromosomas como nosotros".

"Ahora ya se está llevando a cabo un análisis detallado para ver si la forma de la posición de todos los cromosomas, de todos los aminoácidos, coincide con la nuestra", comentó a un periodista de Mir 24 el profesor de la Universidad Nacional de Investigación rusa Konstantín Korotkov.

Hallan en Perú la momia de un ser "no humano" (VIDEO)

Según este, los científicos también planean identificar la procedencia de la inusual criatura: "¿Tiene la momia rasgos comunes con algunas personas que viven enAmérica del Sur, África o en otro lugar, y hay alguna diferencia?".

Su esqueleto es inusual 

Además, la momia resultó tener una estructura de costillas diferente a la humana. Gracias a esto, los científicos pueden estudiar mejor la disposición de los órganos internos de María.

"Vemos claramente los contornos de la tráquea y los bronquios, vemos claramente los contornos del corazón y las cámaras, incluso son visibles los contornos de las válvulas. Podemos ver con bastante claridad los contornos del diafragma, el hígado y el bazo", explicó la radióloga Natalia Zaloznaya.

Los investigadores incluso lograron determinar cuál era la sustancia que ayudó a conservar a María hasta el día de hoy. El polvo blanco con el que esa civilización desconocida cubría a sus difuntos es cloruro de cadmio, un químico que con su efecto antibacterial mantuvo conservada a la momia hasta nuestros tiempos.

Ahora, los genetistas rusos planean continuar 'hackeando' el genoma de la misteriosa criatura hallada en Perú en colaboración con investigadores del país latinoamericano. Para avanzar con sus trabajos, los científicos de San Petersburgo incluso quieren solicitar el envío de la momia a la ciudad rusa. 

miércoles, 26 de octubre de 2016

new research in genetics and historical records is tracing noble Inca bloodlines to the direct descendants of Atahualpa and his kin – often among the most humble families of modern Perú

When the last Inca emperor, Atahualpa, was executed by Francisco Pizarro in 1533, the conquistadores moved quickly to obliterate all traces of what had been the largest empire of its time.

Temples were sacked and stripped of gold; on holy days, Inca nobles were forced to parade Christian saints instead of the mummies of their ancestors; the engineering skills behind Machu Picchu and a 25,000-mile network of roads stretching from Colombia to Argentina were forgotten.

And in this new society that oppressed all of Peru’s indigenous population, the names of noble families – the “children of the sun” who had once lived as demigods – were gradually erased from history.

But new research in genetics and historical records is tracing noble Inca bloodlines to the direct descendants of Atahualpa and his kin – often among the most humble families of modern Peru.

The Dutch historian Ronald Elward has been investigating the fate of the Inca nobility since he moved to Peru in 2009. “I discovered it was more common to find a gardener or servant with an Inca surname than a person from a middle- or upper-class background,” he said.

While surnames that indicate direct descent from royal blood – such as Yupanqui, meaning “memorable”, and Pachacutec, meaning “transformer of the Earth” – were proudly preserved in rural areas, indigenous names were looked down upon in urban centres.

Elward pored through tens of thousands of pages of public documents in Cusco, once the centre of the Incan empire, checking all available parish records for the period from 1720 to 1920 as well as the archives of more than 250 public notaries. After identifying 25 royal Inca families, he set about tracking down their descendants.

“The moment I started interviewing people about their life stories, the whole thing became less dusty records and more a social and cultural reality which had been very untouched. That was the main surprise,” he said.

Roberta Huamanrimanchi Tupahuacayllo, with her daughter, is descended from Inca blue blood on her mother's side. Photograph: Dan Collyns for the Guardian

One of Elward’s interviewees was Roberta Huamanrimanchi Tupahuacayllo, 40, who inherits Inca blue blood from her mother. A former municipal worker now caring for infant children, Huamanrimanchi described how she was teased at school for her long indigenous surnames.

“I’m very proud of my surname. I’m not ashamed, although people still laugh because it’s difficult to pronounce,” she said.

Perhaps in an unconscious echo of the Inca custom of keeping the mummies of deceased family members, Huamanrimanchi’s 79-year-old father, Mariano, proudly displays the skulls of his mother, sister and brother on the mantelpiece.

Other descendants are far more conscious of their royal pedigree. Alfredo Inca Roca, 69, claims he can trace his lineage back nearly 500 years to 1560, 17 years after the first Spanish people arrived in Cusco in 1543.

The urbane lawyer also claims to have the documentation to prove it, in the form of a parchment signed in 1545 by the Holy Roman emperor Carlos V, who was also the king of Spain. The missive grants his ancestor “Inga Roca” corresponding royal status and gives him a coat of arms which replaces the lions of the old world with South American jaguars.

Mariano Huamanrimanchi, 79, shows a relative's skull that he keeps at home out of respect for his ancestors. Photograph: Dan Collyns for the Guardian

“He used this nice phrase [to the conquistadores]: I don’t send you to kill kings but to serve kings,” Inca Roca said. “But it did not do much to alter the behaviour of the Spanish viceroyalty, which subjugated my ancestors.”

Inca pride is infectious in San Sebastian, where schoolchildren are now encouraged to learn their once-denigrated Quechua mother tongue.

The Peruvian geneticist Ricardo Fujita has drawn on Elward’s work to establish a DNA correlation between two groups numbering around 35 people who claim patrilineal descent from Huayna Capac, father to the executed Atahualpa.

The absence of any Inca mummies, which were destroyed by the Spanish, means DNA comparisons can be made only between those who claim they are descendants .

But backed by the National Geographic’s Genographic Project, the investigation has found genetic links between supposed Inca descendants and indigenous populations near Lake Titicaca, appearing to corroborate the myth that the sun-worshipping conquerors originated there.

“The official history of Peru [begins] when the Europeans arrive here in 1532 but before that we have 1,400 years of history,” said Fujita, head of genetics and molecular biology at Lima’s San Martin de Porres University.

“That history is not recorded in writing – but it is recorded in our DNA: we are reconstructing the history of the people that don’t have history.

Cuando el último emperador inca, Atahualpa, fue ejecutado por Francisco Pizarro en 1533, los conquistadores se movieron rápidamente para eliminar todos los restos de lo que fue el imperio más grande de su tiempo.

Los templos fueron saqueados y despojados de oro; en los días festivos, los nobles incas se vieron obligados a desfile de santos cristianos en lugar de las momias de sus antepasados; Se olvidan las habilidades de ingeniería detrás de Machu Picchu y una red de 25.000 millas de carreteras que se extienden desde Colombia a Argentina.

Y en esta nueva sociedad que oprimía a toda la población indígena de Perú, los nombres de las familias nobles - los "Hijos del Sol" que una vez había vivido como semidioses - se borran gradualmente de la historia.

Pero una nueva investigación de la genética y los registros históricos está trazando líneas de sangre noble Inca a los descendientes directos de Atahualpa y sus parientes - a menudo entre las familias más humildes del Perú moderno.

El historiador holandés Ronald Elward ha sido investigar el destino de la nobleza Inca desde que se trasladó a Perú en 2009 "descubrí que era más común encontrar un jardinero o servidor con un apellido Inca que una persona de una clase media o alta fondo ", dijo.

Mientras que los apellidos que indican descendencia directa de sangre real - como Yupanqui, que significa "memorable", y Pachacutec, que significa "transformador de la Tierra" - se conservaron con orgullo en las zonas rurales, los nombres indígenas eran despreciadas en los centros urbanos.

Elward estudió minuciosamente a través de decenas de miles de páginas de documentos públicos en Cusco, una vez que el centro del imperio Inca, la comprobación de todos los registros parroquiales disponibles para el período 1720-1920, así como los archivos de más de 250 notarios públicos. Después de la identificación de 25 familias real Inca, se dedicó a la pista a sus descendientes.

"En el momento en que empecé a entrevistar a la gente acerca de sus historias de vida, todo el asunto se convirtió en los registros menos polvorientos y más una realidad social y cultural que había sido muy intacta. Esa fue la principal sorpresa ", dijo.

Roberta Huamanrimanchi Tupahuacayllo, con su hija, es descendiente de la sangre azul de Inca por parte de su madre. Fotografía: Dan Collyns para The Guardian

Uno de los entrevistados de Elward era Roberta Huamanrimanchi Tupahuacayllo, 40, que hereda la sangre azul Inca de su madre. Un ex trabajador municipal ahora el cuidado de los niños lactantes, Huamanrimanchi describió cómo era objeto de burlas en la escuela por sus largas apellidos indígenas.

"Estoy muy orgulloso de mi apellido. No me da vergüenza, aunque la gente todavía se ríen porque es difícil de pronunciar ", dijo.

Tal vez en un eco inconsciente de la costumbre inca de mantenimiento de las momias de los miembros difuntos de la familia, de 79 años de edad y padre de Huamanrimanchi, Mariano, muestra con orgullo el cráneo de su madre, hermana y hermano en la repisa de la chimenea.

Otros descendientes son mucho más conscientes de su pedigrí real. Alfredo Inca Roca, de 69 años, afirma que puede rastrear su linaje hasta casi 500 años para 1560, 17 años después de las primeras personas españoles llegaron a Cusco en 1543.

El abogado urbana también dice tener la documentación para probarlo, en forma de un pergamino firmado en 1545 por la Santa emperador romano Carlos V, que era también el rey de España. La misiva otorga su antepasado "Inga Roca" correspondiente estatus real y le da un escudo de armas que sustituye a los leones del viejo mundo con jaguares de América del Sur.

Mariano Huamanrimanchi, 79, muestra el cráneo de un pariente que guarda en su casa por respeto a sus antepasados. Fotografía: Dan Collyns para The Guardian

"Él utilizó esta frase agradable [a] los conquistadores: no te mando a matar a los reyes, sino para servir reyes", dijo Inca Roca. "Pero no hizo mucho para alterar el comportamiento del virreinato español, que subyugó a mis antepasados."

orgullo del inca es infecciosa en San Sebastián, donde ahora se anima a los alumnos a aprender su lengua materna el quechua denigrado vez.

El genetista peruano Ricardo Fujita se ha basado en la obra de Elward para establecer una correlación de ADN entre dos grupos de numeración de alrededor de 35 personas que dicen la descendencia patrilineal de Huayna Cápac, padre de Atahualpa ejecutado.

La ausencia de momias incas, las cuales fueron destruidas por el español, significa comparaciones de ADN se pueden realizar sólo entre aquellos que afirman ser descendientes.

Pero respaldado por el Proyecto Genográfico de National Geographic, la investigación ha encontrado vínculos genéticos entre los supuestos descendientes del Inca y poblaciones indígenas cerca del lago Titicaca, que aparece para corroborar el mito de que los conquistadores de culto al sol se originaron allí.

"La historia oficial del Perú [comienza] cuando los europeos llegan aquí en 1532, pero antes de eso tenemos 1.400 años de historia", dijo Fujita, director de la genética y la biología molecular en la Universidad San Martín de Porres de Lima.

"Que la historia no se registra por escrito - pero se graba en nuestro ADN: estamos reconstruyendo la historia de las personas que no tienen historia".